Acuciado por una terrible enfermedad, el ex presidente Raúl Alfonsín, fue homenajeado en la Casa Rosada con el emplazamiento de una figura alegórica en el Salón de los Bustos.
La fecha fue elegida por la mismísima mandataria, haciéndola coinicidir con los 25 años de restauración democrática en el país. La escultura es una obra de Oriol Dal Porto y ayudaron a descubrirla Cristina y el ex vicepresidente Víctor Martínez.
El Salón estaba repleto aunque con no muchas figuras de la oposición para congratulación del gobierno de turno. Los asistentes concurrieron con estricta invitación. El homenajeado tuvo sus 300 participaciones y las compartió con figuras políticas de la talla de Graciela Fernández Meijide, Federico Storani, Marcelo Stubrin, Jesús Rodríguez, Adalberto Rodríguez Giavarini, 6 de sus hijos y 22 nietos, entre otros. Los demás invitados llegaron de la mano de la Presidencia. Así, se ubicaron en la primera fila el ex presidente Néstor Kirchner, Guillermo Ledesma, ex camarista del Juicio a las Juntas, Antonio CAfiero, Aníbal Ibarra, Enrique “Coti” Nosiglia y el líder cegetista, Hugo Moyano.
El gran ausente fue Julio Cobos. Ex radical echado por su propios camaradas por adherir a la “Concertación Plural” y aceptar la vicepresidencia de la fórmula del FpV. La noche anterior había prometido a la prensa que estaría presente, pero el homenaje coincidió con el tratamiento en la Cámara de Senadores de la Ley de movilidad jubilatoria, sesión que Cobos presidió.
Ante la negativa de la bancada oficialista de realizar un cuarto intermedio para que los senadores y el propio Cobos pudieran acercarse hasta Balcarce 50 , la sesión siguió su curso y la prensa viró su atención a la Rosada. Sólo se pudo ver la transmisión de los últimos minutos de la misma y el resultado de la votación afirmativa del proyecto que desde esa tarde es ley.
Estas jugadas nada casuales se repiten constantemente. Mientras Cristina oficiaba de maestro de ceremonias vestida monárquicamente para la ocasión, senadores oficialistas defendían una ley que regirá los destinos de muchos trabajadores en el recinto donde el Ejecutivo vio perder su más importante batalla hasta el momento.
¿Qué interés persiguió el Gobierno en esta opeación de prensa? Por un lado, ganarse el afecto de las clases medias trabajadoras y reivindicarse ante la clase política al llamar a un homenaje interpartidario hacia una figura que representó la más importante transición de la historia argentina. Por otro, y principalmente, alentar la rápida aprobación de la ley sin mayores divergencias entre la prensa con una fórmula para nada beneficiosa para los actuales trabajadores. La trampa reside en que el cálculo relacionará el haber incial del trabajador durante los últimos 10 años con la recaudación tributaria. Según los opositores, el trabajador saldría perdiendo y el Estado recibiría un aluvión de juicios.






