
Una cabizbaja Cristina Fernández durante el brindis de George W. Bush en la cena de gala ofrecida por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon.
Siguiendo con los títulos alusivos a películas, lo siguiente, sin embargo, no constituye el guión de ninguna. Mientras la Presidente Cristina Fernández continuaba hoy su gira por Estados Unidos, en ese mismo país, pero en un Tribunal de Miami el venezolano Guido Antonini Wilson era interrogado por el abogado defensor de Franklin Durán, otro implicado en el “valija gate”, socio y padrino de su hija.
La anécdota cuenta que Ed Shohat asaltó a los presentes en la Corte cuando le pregutnó a Antonini si había tenido realciones sexuales con Victoria Bereziuk, secretaria de Claudio Uberti, funcionario K comprometido en la causa. La jueza llamó al estrado a ambos defensores y no aceptó la pregunta, por lo que el venezolano ahorró explicaciones sobre la relación entre la rubia y su famoso apodo “pedazo”. Cuestión de caballeros, habrá pensado Antonini, la misma que según declaró lo llevó a tomar la valija con los u$s 800 mil en un acto de cortesía hacia Victoria. Tiempo después ratificaría que le habían aconsejado en la Aduana que diga que era suya “para evitar problemas”. Lo interesante para la Justicia argentina, fue el daño (para nada) colateral que Antonini le está causando jornada tras jornada a Uberti. El ex funcionario del OCCOVI ya fue señalado como el que se llevó la valija más gorda, presuntamente con más de u$s 4 millones, el que arastró engañado al empresario venezolano hasta el vuelo rentado por ENARSA para hablar de un negocio sobre gasoductos (rubro al que el empesario era totalmente ajeno) y que en señal de agradecimiento por haberse echo cargo del fato le ofreció una licencia para exportar el símbolo nacional: carne.
Por otro lado, la mandataria argentina realizaba una férrea defensa de la política económica en coincidencia con la estrategia mantenida los últimos días con los anuncios de reapertura del canje y pago al Club de París. Sucedió en el almuerzo organizado por la American Society, cuna de influyentes empresarios estadounidenses, donde se atrevió a respaldar los índices del INDEC, afirmar que el país no está atravesando ninguna crisis inflacionaria y que no hay “plan B” porque el superávit fiscal es política de Estado. No le bastó ello como para agregar que quienes deben enfrentar un plan B “son ustedes”, en clara referencia a los americanos y europeos, que provocó el espanto y atragantamiento de Don Perignon de alguno de los presentes.
Como broche de oro de la jornada del martes, luego del efusivo discurso en el Plenario de la Asamblea Genreal de la ONU, la presidente asistió a la cena de gala que ofrece, como es usual, el secretario general para los mandatarios. Asistió con su marido, Néstor Kirchner, y para su sorpresa el propio Ban Ki-Moon le había reservado un lugar destacado a su izquierda, mientras que a la derecha del surcoreano se ubicó George W. Bush. Completaban la mesa principal Shimon Peres, el jefe de la delegación china, junto con Pakistán, Austria, Tanzania, Qatar, Liberia y Chipre. La foto, no se hizo esperar en las oficinas de las agencias de noticias.





