Septiembre 24, 2008...6:04 pm

No country for old men

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No leyó como es habitual, pero su discurso tuvo el tono acostumbrado de defensa a los derechos humanos y politica antiimperialista.

No leyó como es habitual, pero su discurso tuvo el tono acostumbrado de defensa a los derechos humanos y política antiimperialista.

Le Presidente Cristina Fernández de Kirchner realizó ayer su primer discurso como mandataria electa en el 63º Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.  La perla no se hizo espoerar: cuando el Presidente del Plenario le dio la bienvenida ante el auditorio y la llamó a subir al estrado para su exposición, Cristina equivocó el camino y se dirigó hasta la mesa de las autoridades, pensando que allí debía dar su elocución. Notable. Pues no, le indicó amablemente el encargado de protocolo, y le señaló que a su izquierda (y no a su derecha y arriba) se encontraba el atril. “Perdóneme, es mi primera vez”,se excusó Cristi y se oyó una corta carcajada cargada de nervios.

Como es habitual, remarcó su condición de primera mandataria mujer electa constitucionalmente, raro fue que no haya nombrado además el porcentaje de votos que le concediera tal título. Luego de tal presentación de “credenciales”, su primer tema se abocó a la política de Derechos Humanos y el Tratado sobre Desaparición Forzada de Personas que muchos países no urgen en ratificar. A colación, y para los interesados en los avances sobre genética, subrayó la voluntad del país de crear el primer banco de datos genéticos para fomentar las investigaciones sobre recuperación de la identidad.

A esta altura, el presidente Lula Da Silva, Michel Bachelet y Nicolas Sarkozy ya se habían retirado del recinto. Sus agendas habían sido atiborradas de encuentros y reuniones de comisión, a diferencia de su par argentina, quien tuvo que excusar el día anterior al presidente del BID, Luis Alberto Moreno, quien pospuso el encuentro entre ambos por la mañana porque no llegaba a horario. Finalmente, la reunión se realizó por la tarde.

Tuvo que confromarse Cristina con hablar ante un pequeño auditorio, según los que saben es normal que los mandatarios hablen sólo paa las cámaras. Sin embargo, la presidente pudo reconocer el rostro de Evo Morales, cuya situación en su país tuvo un apartado en su discurso. PAra ese entonces, la escuchaban la presidente de Liberia, el de Turquía, Abdulá Gül, y el emir de Qatar, que hablaron antes que ella.

Como segundo punto, y no ajeno a su coquetería, la Presidente no pudo evitar referirse a su retórica y personalizada interpretación sobre la crisis financiera. Como lo había hecho anteriormente desde el Salón Blanco de la Casa Rosada, volvió a referirse a la crisis de los mercados con epicentro en EEUU como “efecto jazz” y criticó la “economía de casino” de ese país, fustigando su maniobra de salvataje para un país que se jacta de ser opuesto al intervencionismo. Aprovechó en esa ocasión para informar las últimas novedades sobre la economía que dirige y contó la última notiocia que circulaba ya en todos los entornos financieros de aquí que es la reapertura del canje para “holdouts”. La primera aproximación a esa información la había realizado en su visita al NASDAQ, donde le dejaron tocar la campanita de cierre. Ella, chochísima; en el backstage, muchos reprocharon esa invitación.

Para los fashion-victim que esperan cada ocasión importante para saber qué vestirá Cris, les tengo una amarga sorpresa. La Presidente no se calzó la boina roja ni ninguno de los pañuelos a los que nos tiene acostumbrados. Para su debut, eligió un tailleur color coral, con cartera al tono de cuero y stilettos color beige. El cabello brashinado, con un pequeño flequillo de costado y movimiento en las puntas. Un atuendo europeo y por sobre todo, sobrio y elegante. ¡Al fin!

Mientras, aquí, Cobos hacía buen uso de su presidencia pro témpore y recibió en su despacho al Jefe y vicejefa del Gobierno de la Ciudad. Michetti se apuró a adelantar a su salida que no fue un encuentro con intenciones de especulación electoral y se sacaron la foto para que desde Nueva York la pudieran ver. 

En otro flanco, la aparición de un Antonini Wilson adelgazado, con rostro adusto y relajado, hacía mover las secciones judiciales de las agencias noticiosas. No habló, pero sí se dirigió hasta el lugar donde estaba apostada la prensa fuera de los Tribunales donde venía de declarar que en el avión había otra valija más engordada que la que él intentó ingresar al país. Sus abogados pidieron mesura y aclararon en un inglés impoluto que no iban a hacer declaraciones hasta que el juicio finalice. También se filtró que fue a la Casa Rosada y que se vio con el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien le dio un “espaldarazo”, lo que apagó la euforia de la comitiva argentina. Pobre Cris, le pegan por todos lados.

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